Las sombras de repello del techo crea personajes oscuros que bailar, se mueven, producen su vida, y sólo observo. Los observó. Ruedo mi cuerpo, lo ruedo como queriendo bailar con el edredón, pienso, escribo mejores textos en mi mente que lo tangible, eso me hartá.
Cualquier persona creería que estoy loca, pero es verdad.
Cuándo se trataba de estudiar, nada mejor que no observar el techo. Todas esa sombritas son felices en ese lugar, danza, juegan. platican, corren, llorar, ríen, etc. Yo las envidiaba, quería ser una sombrita en un techo.
Pero me daba miedo, siempre he creído que no podría estar ahí, sentía que la gravedad me arrastraría a este mundo otra vez. No podría ser uno de ellos.
Sartré, que persona tan sabia, creo que nunca podré pensar con él. Hombre tan sabio.
Las sombritas una vez me susurraron antes de dormir: "sueña, tu sólo sueña".
Creo que a partir de ahí, comencé a escribir. Obvio he ido mejorando, lento, pero lo intentó.
Si no hubiese sido por aquellas sombritas que aparecieron por la noche en un día de frío, en aquella habitación blanca, en donde en vez de invierno parecía días también de verano, en donde yo decía, que nunca me enamoraría de esa ciudad y lo termine amando.
Ahí, esa noche comenzó todo.
Escribir cuentos me fascina, puedo escribirlos sin contratiempos. Pero jamás podré escribir otro tipo de textos, mucho menos ensayos.
Ensayos... Palabra asquerosa para este tipo de documento, parece ser que está mal definido, ensayo, es decir repetir, entrenar, etc.
Pero porque ensayo es un documento tan formal de una sola vez.
Está vez la sombritas no me ayudan, está sólo me miran sorprendidas. Está vez sólo me duermo de frío y de cansancio, esta vez les doy la espalda.

"Yo los envidiaba, quería ser una sombrita en un techo". Me gustan tus textos, así poco a poco mejoras más y más y me gustan más y más.
ResponderEliminarTambién me pierdo mirando el techo, me gusta mirar la luz que se cuela entre mis dedos.
Las sombritas son las culpables de mi mala calificación.
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