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martes, 30 de abril de 2013

Un borrador

Unos de eso días en que la ausencia de calor se vuelve insoportable.

En que las mujeres somos capaces de aprender auditivamente y los hombres visualmente. Por eso a las mujeres se enamora de "palabra" mientras a los hombres se enamoran de superficialismo.

Y así es la lucha de sexos, quién es el más fuerte o el más débil.

Mientras que me entrometo en conflictos legales, que de legal no tiene nada, mas que sólo envidia, y odio de justicia.

Pero no hay justicia. De hecho nunca ha existido desde que el ser humano ha tenido razón. Para mi lo justo es lo injusto para otra persona.

Para mí lo justo es cortarme mi cabello, para los demás, no.

Últimamente he escuchado que mi cabello es mejor largo, y es más oscuro. Incluso dicen que aparenta tener plumas, y luego me dice la chica del cabello de plumas (a lo mejor me lo estoy inventando).

Lo que no entiende es que todos los días que el cepillo se desliza por mi cabellos, se derriban 20 0 30 plumas, no por día, si no por hora. Así millones de pluma se me caen. Entonces ya no hay para alzar vuelo.

Cada mañana, salgo de mi casa en la oscuridad, acompañada de un terrible sonambulismo. Me duermo en el sueño para soñar con la pesadilla de la realidad.

Pero aquella oscuridad es menos intensa que mi cabello. Si quiero desaparecer es cuestión de voltear y dar la espalda.

Es mi esquina el nuevo punto de invisibilidad, en donde las cuestiones personales son negativas por argumentos falso. Entonces me vuelvo invisible para ellas. Lo bueno, nunca me han importado. Ni siquiera me importo a mi misma, entonces; no hay efecto.

Y bueno cometí lo injusto para alguien, cometí la traición para aquella otra, cometí lo justo para mí, y todo esto resulto ser la situación que observo; como las personas mueren por poder. A veces soy común como cualquier otra. A veces si soy Miros. Aunque en su mayoría me llame:
Flora
Neko

La verdad no hay identidad o algún alter ego rondado en mi contexto.

Tampoco hay evolución en mi selección natural personal.

Y aún ahora, no se que hay, y lo que haya debe ser pésimo.


Un escrito guardado en un borrador hace mucho tiempo.

viernes, 19 de abril de 2013

Fantasmagoría

Fantasmagoría: Fig. Fantasía, producto de la imaginación, sobre todo aquél que es iluso o carente de fundamento.

Esa fue la primera palabra que encontré mientras abría mi diccionario, conforme iba leyendo nuevas palabras salían como si quisiera que las acosara y buscará su significado, una tras otra, sentía como las hojas pasaba por la yemas de mis dedos.
Mientras cada una de ellas trataba de ejemplificarlas con algún hecho que ocurrió en el día.

Tórrido: si al principio pero al final ocurrió que los vientos decidieron torturme. No llevaba algún suéter, y la ausencia de calor penetraba mis poros.

Erección: La gente y su necesidad de crecer, vemos que muchos ven esta palabra como algo más que una definición. 

Abnegación: Sufrir por amor y hacerte a un lado, es únicamente para el amor. No hay más.

Y así sucesivamente, mientras estas palabras oprimían mi incendio por dentro, lo ahogan. 

Mientras aquellas sombras me persiguen, gritan me corroen.

Un "¡Basta!" no funciona.




Simple reconciliación.

En otra escritura


ミロシュ

Así encontré mi nombre.

Mi estomago reclama el vacío, y yo sólo asqueo. Mi boca sedienta, no cesa, se apacigua y debilita. Me cuarteo como el jabón se queda sin humedad. Y mi piel se reduce, "hermosa curva de costilla y cadera", lo elogio. 

Mi temor puede contra ello, me siento en la oscuridad como un monstruo a engullir todo lo que se considera "alimento".

Se dice: "tus manos".

jueves, 18 de abril de 2013

Invisible

Las palabras son pesadas y filosas. Pueden causarte la herida más profunda que un cuchillo, y te comienza la hemorragia, obviamente de rabia, tristeza, temor, odio, etc.

Esa llamada de conexiones electromagnéticas, al parecer provocó un río sin fondo y una caída sin vacío. (Nunca interrumpas el sueño de alguien).


No hay estabilidad, no coherencia, no hay sintaxis, no hay enunciados, y tampoco movimiento labial.


Sólo se distingue el golpeteo de mi yemas de los dedos con las teclas, Tik-tik-tik-tik. Suenan al unísono, hermosa melodía para mis oídos sordos.


Y ya no hay nada que decir.


Sólo una esquina vacía y una persona invisible.... otra vez.

Porqué no "era un contador", aún lo es, (era mi padre, lo nombraba últimamente: "CONFIANZA")


Y me volvió invisible. Es decir me volví invisible.

Rostros de locura.



martes, 16 de abril de 2013

Un sorbito

Un sorbo, dos sorbos, tres sorbos... siento como el alcohol corre por mis venas.

Tranquilamente mi cuerpo se relaja, y entonces la palabras de mi compañero se vuelven más aguda. Lo escucho atentamente, puedo imaginarme el contexto de su historia. Aún sentada vuelo al pasado, me vuelvo parte de ella.

Es hora de cerrar, el local cierra.

Me levanto, un ligero mareo. Mi mente dice algo, si soy consciente, pero no soy capaz de detenerlo. Camino, y se siente muy ligero. No sirve las escaleras... ¡Rayos!... Que más da, mi tobillo ya no siente dolor, ni siquiera mi rodilla. El metro, ese gusano gigante anaranjado. Lo abordo.

El se mueve, si hubiese estado en mi juicio no me habría dado cuenta que se mueve muy bruscamente, mis sentidos se agudizan, puedo escuchar lo que las personas hablan pero no puedo distinguirlo, eso es brutalmente deseperante. Quiero escucharlo, me desesperó.

"¡Carajo! Quiero orinar"- Se me ocurre sentada en el vagón. Entonces las ladrona de libros sale de mi mochila, leo, leo, leo, siento como puedo ver a Liesel y a Hans, y yo también extraño a Max.

Paso una estación a otra. Me traslado de una línea a otra. Incluso correr se vuelve más ligero, puedo rebasar al señor de enfrente, a la señora, a la adolescente de ropa bonita.

Todo es ligero, como el aire.

Salgo del metro, caminar se vuelve un reto mis ganas de orinar, se vuelve más fuerte. Incluso puedo ver a la Luna sonreír a lo alto. Corro, siento como el liquido alcoholizado se agita en mi estomágo. Corro, corro sin cansancio, esta vez el pecho no duele, tampoco la rodilla, y la nariz tampoco se seca.

Llego, otro delirante como yo se enc
uentra botado en el sofá. "Unos cuántos caballitos"- dijo mi hermano. Y así dos locos en una casa de zapatos conviviendo.

Ahora no siento esa adrenalina, ya no. Escribir se vuelve pesado, como la pesada carga del esclavo en la minas. Pero mi peso sería demasiado poco comparado con ellos.




sábado, 13 de abril de 2013

Sí o no

"-Mamá vi a un hombre con un cuchillo bajando las escaleras, me abrió la puerta pero sólo logre ver como se asomaba el cuchillo, me asusté, grite y salí a esconderme detrás de la barra de la cocina. Mamá tenía mucho miedo, que bueno que llegaste.
-Cómo crees que iba a haber un hombre, puede ser que el viento abrió la puerta, a lo mejor te lo imaginaste.
-No mamá en serio lo vi.
-No creo pero bueno, ahora no salgas de la casa, puede que allá fuera sea peor."- Recuerdos de infancia.

"El hombre ha nacido libre, y sin embargo, en todas partes se halla encadenado"- Rousseau

 Es así como me hallé encadenada. Las cadenas oxidadas son arrastradas por mis pies, puedo escucharlos pero los demás no. Imaginación. Monotonía. Pero a veces pienso si en verdad nací libre, un bebé al parecer inocente e ingenuo nació libre, conforme al tiempo las personas nos condenamos a encadenarnos. Tiempo, horarios, distancias, enfermedades, y por último la mente.

Nosotros mismo podemos decidir si estar arrastrando esos arillos de hierro, tal vez inconscientemente uno decide por hacerlo. Otros no ven otra opción pero se llega a lo mismo. "Si o no".
Dos opciones. Muy complicadas.

Por lo cuál inician la ramificaciones de la vida, tanto "si" como "no" puede llevarte a otros lados, incluso a otros mundos. La pregunta sería en donde está la respuesta de un "si" y un "no".

Uno de ellos de te deja sin opciones.

En este momento me quedé sin opciones, mi promedio, mi aprovechamiento en la universidad me ha sido denegado, ¿le darías oportunidad a una alumna que sólo estudia una materia o alguno de nuevo ingreso que estudia 7 materias? ¿"Si" o "no"? Esa es la cuestión del ser o no ser. Aunque suene repetitivo.

Entonces desde mi cielo cae el peso que siempre cargo a mi espalda, aquel de "pudiste haberlo hecho mejor". Supongo que si podría pero suelo ser normal, común; ante todo soy débil. Mi papiro de "personas decepcionadas" son larga. Siempre he empeñado en no decepcionar a ninguna, pero siempre lo hago. Lo que importa aquí soy yo ¿no? ("si" o "no").

Llega la hora en que el sistema es libre, donde todos rapiñaron lo que pudieron, y las sobras son para los hambrientos, yo soy uno de esos hambrientos.

Y entonces devoro, devoro, como si estuviera hambrienta, y a la vez llena de tragar. Paradójicamente estúpido.

Mis opciones se reducen a "grupo sólo nuevo ingreso", sólo aquellos que si nos aprovechan. Al fin y acabo mi juego algún día tenía que terminar.

Y esto se acabo. 

Mi torre de Babel se derrumba y mi Alejandría se ahoga en el desierto.

jueves, 11 de abril de 2013

Tic, Tac...

1, 2, 3, 4, 5 .... Estos son los pasos que dio al salir de mi casa. Un recorrido de siempre, el aire contaminado penetra en mis pulmones.

Miro la banqueta, cada unos de los tabiques, cuento 1, 3, 5.... números primos. Un gran parecido.

Puedo mirar a las personas correr de un lugar a otro, "seguro que no las volveré a ver". Eso es  lo más cierto, el tiempo es como un rey que esclaviza a su siervos.

De mientras veo como los rayitos de sol juguetean con mi piel, y el aire peina mis cabellos negros. Mi ropa oscura provoca mi exceso de calor en el cuerpo y entonces comienza a llorar, mi cuerpo llora y se refresca.

Subi al camión, detesto que mi manos huelan a metal pero no hay otra opción. La física dice que cuando un coche frena tiendes a irte hacía adelante, ¿inercia o simple movimiento? no lo sé, soy pésima para la física. De mientras los niños de atrás juegan, se dicen groserías; supongo que es normal; el decir grosería es como sentirme mayor y aceptado, eso es por naturaleza, y por un momento olvidé su necesidad de la personas a apresurar el tiempo.

Tic, Tac... Suena los relojes de pared, de mueca, de adorno. Tic, Tac... no para de gritar.

Subo el camión. $5.00 Es justo el precio de la gasolina aumenta, mientras Karl Marx y su libro "El capital" se ríe de los tan necesitados funcionarios públicos.

El anciano sube, trae algún instrumento la cuál he olvidado su nombre. Toca con ritmo, pero no es una tonada, no canta sólo toca. Su mirada es como la de un niño cuando pierde a su madre de vista, hay necesidad, hay hambre, hay desesperanza. Comienzo a llorar. Me molestó por eso, saco mi moneda de más valor, pero ¿que gano o gana él con esto?, sólo me da lástima, sólo doy unas cuántas monedas, porque no darle mi quincena entera si tanto me molesta su mirada. Se fue, y no lo vi volar.

Entonces me preguntó: " ¿"El contrato social" de Rousseau es un simple adorno?",  es
una pierda lijada por un río y sumergida a lo más profundo. Todos saben que una piedra existe en el fondo de la corriente pero ya no la remueven a la superficie.

Entonces "Martina y los hombres pájaro" viene a mi mente, migración y su "En busca de la felicidad", nuestra felicidad como sociedad es el capital.
Si Karl Marx ríe a carcajadas, parece que puedo escucharlo reir. Al menos alguien ríe.

Es la hora es que dejo correr mi palabras a la banca de enfrente, le demuestro mi culpabilidad.
Llegó el instante en que un chico se me acercó e intentó besarme, físicamente se le diría "nada mal" pero yo no recibo ósculos de la nada.

Mas tarde "Los miserables" son tan miserables, una estupidez mi pensar, un personaje virtuoso y una sociedad corrompida, una sueño de utopía, una inspiración religiosa, y una película sin terminar.

Ahora el viento corre frío, el clima me dijo mentiras, anunció calor. Mi ropa negra ocultó mis brazo y mis cabellos se convirtieron en bufanda. Las calles se volvieron monstruos de hielo y el viento su alías.

En este momento sólo escribo y escribo, como si las letras me obligaran, me devoraran.

Martina y los Hombre pájaro.






miércoles, 10 de abril de 2013

El metro (Sistema de Transporte Colectivo)

Rodrigo se levantó por las mañana, se baño, desayunó, se limpio los dientes, y salió de su pequeña madriguera; así llamaba su departamento.
    Se dirigía a su trabajo, los grados centigrados en que se encontraba él ambiente, hacía que cualquier personas al caminar se encongiera, como si tratará de mantener el calor encerrado en su estómago. El era una de las tantas víctimas.

Todas las personas parecía "hombres de negro", llevaban sus garbardinas oscuras, bufandas negras que le cubrían el cuello hasta la naríz y uno que otro un sombrero o gorro; ni hablar de sus guantes de piel, otros de lana y otros de poliester.

Caminó en el frío, y llego a la entrada del Metro, bajo las escaleras que llevaban hacía donde se podía abordar el vagón, tomó unos de sus boletos, pasó el torniquete, se dirigió hacía el lugar donde había menor gente. El metro se acercó, se detuvo, el abordó uno de los vagones. El metro inició su marcha.

Él se acomodó cerca de la puerta, como siempre los lugares para sentarse todos iban llenos, con una mano se tomó de unos de lo tubo, con eso de que el metro da "frenones" sorpresas, y alzó su cabeza. Comenzó a observar la gente que lo rodeaban inicio primero de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha; algo llamó su atención, era una chica que estaba al lado de él. Ella leía "Don Quijote de la Mancha", pero había algo en su rostro, en su cuerpo. La chica volteó como si sintiera que alguien la miraba, fue entonces que sus miradas se cruzaron por un momento. Posteriormente cada uno giró su cabeza, Rodrigo lo hizo porque quería que ella no se sintierta acosada, pero no podía dejar de sentir nerviosismo ni dejar de mostrar una sonrisa. Pasaron 1, 2, 3 estaciones. Rodrigo tenía que bajar ahí, ya que transbordaba a otra línea del metro. Al cruzar la puerta del vagón, logró distinguir que la chica también bajó del vagón. 

Caminó no tan rápido pero tampoco tan lento, la chica caminaba a su misma velocidad aunque separados por un gran contigente de personas. Parecía una estampida. Pronto mientras él trataba de cruzar aquél mar de gente para no sentirse tan presionados por ellos, descubrió que la chica estaba a su lado. Caminó un poco lento para verificar si en realidad la chica lo estaba siguiendo. Tenía razón. Caminaron juntos. Uno al lado de otro, sin hablarse, sin conocerse como se llamaban, sin saber su edad, sin saber porque iban en esa línea. Pero llegó un momento es que se separaron, ella se fue hacía un camino y el por otro. Ambos tomaron esos caminos porque cada uno lo llevaba a tomar el vagón correpondiente que los acercara a su destino. 

Rodrigo bajó, y volvió acomodarse en un lugar donde no hubiese mucha gente, y entonces comenzó a buscar a la chica que se encontraba en el andén de enfrente. Nuevamente sus miradas se encontraron, ella también lo buscaba con la mirada, bajaron su vista y comenzaron a reírse, creo que de alegría; el metro que se dirigía hacía un destino contrario al suyo llegó. Pensó que la chica ya había abordado el vagón al abrir sus puertas, el metro inició sus curso. Grata sorpresa ver que en aquel lugar aún seguía la chica, esta vez mirandoló. Su metro llegó, abrió la puerta, dudó en abordarlo, pero subió. Soló pudo observar como la chica lo buscaba con desesperación. El metro avanzó. 

Rodrigo supó que ya no la volvería a ver.

En vagón, un señor ya de edad avanzada comenzó a cantar, su fuerza tenía que resistirle para su canto, para sostenerse de pie y de los tubos, cantar de pie en el metro es una acrobacia dificíl, y más es que las personas te escuchen y te brinde un $1. A Rodrigo le causó tristeza ver como está persona, ya cansada se esforzaba, sus ropas se veían maltradas, y las personas hacía como si no estuviera ahí. Rodrigo se levantó, lo invitó a que se sentará y este se negó, el joven le dio dinero, más de lo que había juntado en ese vagón. Rodrigo se dio la media vuelta y pequeñas gotas de lágrimas surgieron de sus ojos, le causaba impotencia no ver sonreír a esta persona, había enojo, repudio, asco hacía las personas que crearon argumentos, teorías que te llevan (según) a tener una vida mejor, pero en realidad lo que causan es más tristeza y necesidad. Pasarón otras 3 estaciones. Bajó del vagón, y observo que junto a él también el anciano, y este aunque no podía correr, caminó lo más rapido posible al vagón siguiente para abordarlo y hacer la misma rutina que vio Rodrigo. 

Rodrigo se lamentaba en su mente, como es que no tenía un trabajo que le brindará mas ingresos económicos, en donde una parte de su dinero lo ocuparía para darselos a aquellas personas que luchan por conseguir un poco de ello. Pero a su mente llegó Karl Marx y sus clases sociales. Se lamento no tener tiempo para entenderlo. Se sintió ignorante. Y entonces comprendió que mientras el tiempo exista en esta ciudad como un opresor, habrá mas gente ignorante y egoísta. Rodrigo no tuvo más remedio que seguir caminado hacía su lugar de trabajo dejar esos pensamientos callados en su mente. El era uno más de los oprimidos de esta sociedad.


Viernes 2 de diciembre de 2011

domingo, 7 de abril de 2013

Sales a la 23:30 pm

Se le dice adiós a las estrellas que se pueden distinguir claramente, mientras piensas: ¿cuánto tiempo falta para partir?

Se le dice "adiós" a las nubes espesas y con una gran blancura.

Sele dice "adiós" a los rayos ultravioleta que penetran en mi piel y hace que se torne un poco más oscura.

Se le dice "adiós" con alegría a los mosquitos que mordisqueaban mi piel su propio baile y gusto.

Se le dice "adiós" al viento puro que recorre mis pulmones y los relajan.

Se le dice "adiós" a los espacios grandes y a la lentitud de mis pasos y movimientos.

Se le dice "adiós" a la ropa ligera que rodeaba mi cuerpo, cubriendo ciertas partes.

Se le dice "adiós" al desayuno, comida y cena en abundante.

Se le dice "adiós" a la enorme mesa infestada de humanos comiendo al unísono.

Se le dice "adiós" a las conversaciones al mar.

Se le dice "adiós" al canto de la lluvia y el baile de sus gotas.

Se le dice "adiós" al aroma rico que expide el cuerpo de mi madre.

Se le dice "adiós" a las risas y penas de una charla por la tarde.

Se le dice "adiós" a aquellos recordatorios de juegos de la infancia.

Se le dice "adiós" a las desveladas divertidas.

Se le dice "adiós" a las opiniones amorosas de mi sistema límbico, una que otra discusión.

Se le dice "adiós" a aquellos amigos que visitan.

Se le dice "adiós" a la libertad relajante.

Se le dice "adiós" a las discusiones sanamente mentales.

Se le dice "Bienvenido" al encierro del holocausto.

viernes, 5 de abril de 2013

Un cachorro volviendo a respirar la libertad

Siempre que estoy aquí, en está casa grande, puedo sentir como mi cuerpo puede relajarse. Es decir, no puedo parar de pensar, ese es mi concepto de relajación, yo no puedo dormir sólo por relajarme. Sólo pienso, entonces mi subconsciente sale de su caja de Pandora.
Conversamos, como cualquier persona cuando se encuentra en la calle y tiene tiempo que no se ven.

Así es todo esto.

Me he preguntado: ¿por qué nunca me llevo bien con mi familia?.

Siempre he querido conversar bien con ellos, pero cuando me acercó se siente  la tensión de: Ahora, ¿cuál es el tema de conversación?

En su mayoría ese a sido mi problema, aunque no lo parezca; no se conversar. A veces hasta cierto punto me molesta, pero a veces el silencio es mucho mejor que una tonta plática.

Pero no me gusta ver a las personas aburrirse por mí culpa.

Mi vida se ha regido de culpa.

A veces me preguntó si todo mi drama es una fastidiosa imitación.

Cuando ocupo un lugar en la mesa con todos ellos me siento cohibida, no se de que hablar y lo peor como comer. En la mayor parte de mi vida, he comido sola. Creo que por eso prefieren estar con mis hermanos que conmigo.

La tarde en que toma un color negro y realiza trazos, imitando a la realidad en una hoja de papel, plasmandola con un poco de delirio. Esos son mis bocetos. O más bien rayones.

El punto en que te preguntas: ¿En serio Dios creo la realidad?

Una explicación: El cerebro y sus compuesto químico crearon la realidad.

Los locos tienen su realidad, los normales tienes otra realidad, yo he bebido del pozo embrujado.

Sólo miro a la caja boba, interesante sus amplias conversaciones de 300 palabras cuando se pueden ocupar 1200, pero a fin de cuentas conversación. Con ella puedo discutir, por eso mi abuela discute con la tele.
"A veces la locura llena los vacíos"

El momento en que la escolaridad ya no tiene sabor, no tiene sentido. El momento es que la estúpida tarea es de lo más importante, y no planeas hacerla, pero ese Super Ego me oprime, me forza.

Apestó a vitamina, explotó en mi rostro, mi cara no deja de apestar y mi cuerpo también, ¿cuánto tiempo de baño necesito?

Los mosquitos aplican su ataque final, se pegan en mi piel enterrado su único colmillo, chupan mi sangre, y se arriesga a morir en un ataque defensa con mis propias manos. Hermosa satisfacción de asesinato, culpabilidad nula.

El susto de ver como la puerta del cuarto de tu abuela se abre sola, quizás el viento, quizás una fuerza extraña sobrenatural, quizás un delirio.

La despedida de tu hermano que verás al otro día, un viaje de regreso a Holocausto.

Y un intento por volar, los humanos vuelan artificialmente. Un intento por volar.

Logro desequilibrado, intento fallido.

Otro plan, nuevas metas: ser una persona, ser Miros, no miros.

Un cachorro volviendo a respirar la libertad... algo chistoso: yo le retiré la cadena, pero nadie me la quita a mí.

miércoles, 3 de abril de 2013

Ya 5%.

Yo fui la culpable de muchas cosas sucedieran.

Yo inicié el ciclo de culpabilidad de mi ser.

Mientras mi computadora sólo tiene un 8% de batería.

Me asomo por la ventana, sólo veo barrotes, unas palmas a lo lejos y un cuervo negro volado entre los cables. ¡Que habilidad para equivarlos! (qué envidia).

La culpabilidad que te lleva a la locura, y produce envidia. Ericsson, y su estudio sobre la envidia.

Mientras rayaba mi cuerpo y dejando marcas, otra historia para otra ocasión.

Mientras la ausencia de calor hace sentirme algo más que evaporación.

El cumpleaños de Anuar fue ayer. No hay abrazo.

En estos momentos unas nubes se acercan, la surada desaparece y el norte se hace presente. Comienza a tronar, y el olor a tierra mojada es excelente, estos olores que traen recuerdos atrapados en un vientos semifrío. La nube ruge, ruge como cuando un león comienza a tener hambre, no es fuerte.

La verdad es extraño, en estás épocas del año no puede ser posible, sólo es primavera.

Una hormiga me muerde, la maldigo. Mientras unos de los gatos de la vecina de enfrente decide pegarse un pequeño baño, me mira, y mira al cielo como precediendo el momento que la nube decide romperse a llorar.

Las nubes lloran sin piedad, lloran con lamento, lloran con libertad, al menos aún tienen dignidad para tener aquello.

Y mi laptop muere en unos minutos. Sólo queda 6%.

La fantasía queda libre, la mía se quedó encerrada.

Ya 5%.

Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo