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domingo, 24 de febrero de 2013

Últimamente

Últimamente escribir no se me ha dado. Tal vez por tiempo, tal vez por pereza, tal vez por simple miedo a hundirme en la profundidad de un abecedario.

Últimamente "hacer nada" se ha vuelto mi hobby. Últimamente observar sin sabor se ha vuelto mi cotidianidad.

Últimamente ser simplista se va vuelto mi velo.

Últimamente me he obsesionado con los árboles.

Últimamente estoy con la gente sin estarlo.

Últimamente no entiendo de que hablan, no estoy sorda, pero en clase, en la calle y en mi casa hablan otro lenguaje extraño.

Últimamente no leo, tal vez leer pueda entenderlo como mirar mi cabellera y observarla, tal vez leer es mirar mis dedos y ver que saliente de piel tiene para arrancarlo hasta sangrar, tal vez ver leer es mirar aquél árbol de la ventana y observar cada retoño y su evolución.

A veces estoy sin estarlo.

A veces ni siquiera siento.

Simplemente camino por pura inercia, a veces creo que mi vida se vuelve así.

Lo único diferente en todo es bailar. Alguna aventura o anécdota obtengo de ahí. Me ayuda a construir historias en mi cabeza y me pierdo como si estuviera. 

Últimamente los antibióticos se han vueltos visitantes.

Últimamente descubrí que no soy nada buena intelectualmente.

Últimamente descubrí que lo que siento son simples químicos.

Últimamente soy un simple compuesto (alquimia), mi ser se rige por compuestos químicos que produce mi cerebro. Dopamina y serotonina.

Últimamente lo real y la realidad vuelven a pelear.

Últimamente mi muñeca sangró más de lo normal.

Últimamente ya no distingo figuras a lo lejos.


Últimamente Miroslava se convirtió en "m" minúscula.

martes, 12 de febrero de 2013

7305 días

Biológicamente 7277 días.

Legalmente tengo 7305 días de vida.

Tengo que lidiar con esto 2 días al año. Pero son nefastos.

Siempre quise que fueran en fin, para compartirlos con todos, lo que yo quería. Ahora es entre semana. Justo cuando tengo alas y patas atadas.

A veces no se si fue bueno crear la cultura de celebrar.

A veces espero mucho de los demás por esas fechas. Y de mi no espero nada.

Sinceramente, no sé como sentirme. Una adolescente con un brusco proceso de transición hacia la adultez, en donde las emociones pasa por filtros emocionales y no se graba más que lo mínimo. Una persona con memoria de corto plazo. 

Ahora me enfermo, seguido.

Cuando era pequeña me gustaba imaginar como sería mi vida. Pensaba mi vida estudiando en Vega, en mi casa de Nautla y siempre en el mar. Siempre pensaba como escapar de mi casa, porque mis padres me "odiaban". Y siempre tenía una bolsa negra de basura con mi ropa, muñecos y carritos, y un libro de sexualidad para niños. Les escribía mi carta de despedida en el respaldo de la cama con una regla y todo desaparecía cuando mi madre preguntaba - ¿Qué haces? y me jalaba a sentarme.

Quién diría que en estos momentos realicé algo parecido o alterno.

Diré un secreto: Rechacé huir de mi casa con él, se lo rechacé. Y me cierto modo me arrepiento.



Tarde horas en escribir algo tan simple como esto.

lunes, 11 de febrero de 2013

Era Carnaval.

Fue hace 4 años. Era carnaval. Ese día había norte, y la arenilla corría por la calles, parecía pequeñas cuchillas cuando se estampaban en tu cara.

Una compañera estaba enferma, decidí ir a verla con otras dos personas. Él era una de ellas.

Llegamos, la familia de mi compañera nos recibió a gustó.

Terminamos la visita. Pasamos a una plaza a comer.

Ahora me iba a mi casa. Ambos chicos me irían a dejar, murmuraron entre sí. Sólo subió uno. 
Pregunté- ¿Él no va a venir?
- Dijo que si, pero se quedó, no sé porque.

Me puse nerviosa. No sabía de que hablar. Quedarme callada no era una opción. Él me gustaba.
Pero ¿por qué no subió la otra persona? De seguro eso fue parte del murmuro.

Llegamos a mi casa. Tenía un calendario chino. 
Comenté- Traduceme que dice ahí, ese es mi mes.- Todo estaba en inglés.
- Dice algo del amor, el trabajo...- No recuerdo que más.
-¿quieres agua?
- No, gracias.
-Bueno te iré a dejar a la parada.

Estábamos en la parada. Le comenté algo que me había dicho mi hermano, era sobre apreciación músical. Mi walkman (que aún sigue conmigo) unió nuestros odios. Cada quién con un auricular. 

Le dije- escuchas esto, verás trata de ver la nubes, ve como corren con el viento, parecen que bailan y que a la vez componen una canción, y surge la casualidad que la canción que es la canción que escuchamos. Ves, si le cambio a otro, surge lo mismo. La naturaleza, la vida y el tiempo se acomodan a la canción. Esto se llama apreciación musical.

Sólo hubo una pequeña de su parte, no fue sarcasmo, tampoco ironía, sabia que era de verdad, sólo que no lo mostró.

En ese momento comenzó a bajar la temperatura.

Grite- Mira hay viene tu camión. Ya no me dará tiempo de contarte más- el viento se llevaba mis palabras pero él las escuchó.
- Si da tiempo- musitó.
- Bueno dice mi hermano que cuando realizas esto, eres capaz de entender cualquier canción con sólo escucharlo, si  saber que es lo que dice en sí. - Dije esto rápidamente. El camión estaba enfrente de nosotros.

Me levanté, creí que se daría la media vuelta y se iría. Avanzó un par de paso, dio media vuelta, apenas podría abrir mis ojos, la arenilla luchaba por entrar a mis ojos, me estaba limpiado mi ojos, él se acercó y me abrazó muy fuerte, era un abrazo muy diferente a los demás me daban. Esta tenía algo en especial y no se que era (por el momento), se alejó, creí que lo haría, se acercó mucho a mi rostro, demasiado, movió de repente su cara y me besó en la mejilla.

Me soltó, dio media vuelta y subió al camión. 

Grité- ¿Qué te pasa?- Era una pregunta de preocupación, de duda, no de reclamo. A lo mejor lo tomó de esa manera, para mí era extraño su actitud.

No se sentó del lado que se pueda uno ver para despedirse. Se sentó del otro lado, se puso sus auriculares y se hundió en su música. Un viento muy fuerte sopló, me movió, era tanto su agresividad. Era muy fuerte. Me di vuelta y me fui a mi casa. Cuando llegué me encerré y comencé a llorar. 

¿qué había pasado?

Más tarde lo descubrí.

domingo, 10 de febrero de 2013

El gato y la Luna



A veces me siento como esté gato. Solo. Caminado por lo techos y observando a los demás, mientras ciegamente idolatro a  la Luna. Quién se ha vuelto mi obsesión. Sólo que ella huye. Se va. Escapa de mí. Y yo pacientemente me siento a espera a que vuelva, eso porque... me cansó de seguirla.

viernes, 8 de febrero de 2013

Una escapadita

Hoy es viernes, es el día que pretendí ir a la escuela más sin embargo no estuve allí.

Fue a la casa de una desconocida que pretende conocerme. Pretende analizarme, pretende saber quién soy, pretende ser inteligente y descubrir todo lo que me constituye, pero no lo logrará. Es decir, no dudo que sea de lo más analítica pero me molesta que lo haga conmigo. No me conoce.

Hay estuve todo el día.

Mientras yo pensaba, porque no puedo comer como los demás. 

Mi glotonería no deja de girar a atiborrazos en mi cabeza. Lo único que pienso es en comer.

Cosas dulces, saladas, picosas, ácidas, todo ello quiero que se consuma en mi boca por mi papilas gustativas. Pero todo lo prohibido. No como casi nada.

Adelgacé, tanto que me parezco aquella persona días antes de la graduación. 

Esa fue mi etapa de perfeccionismo máximo. Quería ser la mejor estudiante, la más bella.

Así es mi cuerpo y lo aborrezco. Quién diría que aborrecería un cuerpo que ame, que añore hace dos años. Pero ahora lo odio.

Así mi cuerpo se transformo en esqueleto cubierto de piel. Y así creo que estoy ahora.

Estoy harta de enfermarme demasiado. Estoy harta de consumir pastillas, cada 8 horas. Estoy harta de estar aquí.

En mi mente llegó esa sensación cálida que tuve cuando estaba con ellos. Aquella emoción que sentí con Dani, Anuar, Gerardo, Joaquín, Héctor, Jorge, Sandy, Damián, Yesi y Diego.

Pero en un instante mi cuerpo se consume en frío, como si un valde agua helada cayera sobre mi cuerpo. 

Diego por acá, casi no nos vemos a pesar de estar en la misma ciudad. Anuar en un península en la que fui casi menos de un año (no lo he visto desde la graduación y deseo verlo). Y los demás en aquella ciudad, todos juntos. Pero cada quién sigue su curso.

Y aunque quiera regresar el tiempo simplemente no se puede (no trato de evadir la realidad Delya). Cuando veía acercarse todo esto lo suponía pero no tan frío. 

Ahora todos desaparecen como el vapor que del agua hirviendo que tengo que beber por mi enfermedad.

Encerrada en algo más que una jaula.

jueves, 7 de febrero de 2013

La verdad

Si estaré enferma todos los días mejor prefiero morirme, estoy harta de no dormir bien.
Estoy harta de no comer bien. Estoy harta de llorar de dolor.


domingo, 3 de febrero de 2013

Lágrimas de una comida.

Recién llegada a esa ciudad, la odiaba, no sé porque, me daba miedo ver tantos camiones de diferentes colores: Azules en diferentes tonos con triángulo, amarillos y morados con un triángulo, color vino, color verde, color rojo y ya no recuerdo que otros colores eran. Me daba miedo treparme y que me llevarán a un lugar desconocido. La primera vez que lo intenté fue cuando estaba en la secundaria, la primera vez que iba al cine yo sola, es decir de mi parte, sin ser acompañada de mis padres. Sabía que tenía que tomar el mismo camión de regreso.

Cuando estaba en el bachillerato en un inicio me gustaba irme temprano a mi casa. No me gustaba irme de paseo por ahí o cosas así. Quería estar en mi casa porque por el momento era mi mundo. La verdad es que las personas  que tenía cerca no me hacían sentir cómoda, me sentía mejor sola. No importaba si toda la tarde me sintiera de lo peor. 

Después cuando iba al psicólogo, tomaba otro tipo de camión. Sin querer tome una equivocado, ese día tome varios, llevaba bastante dinero, se sentía fabuloso conocer varias calles y parte de la ciudad, pero a la vez tenía miedo, no sabía donde estaba. En realidad estaba perdida. No recuerdo como llegué a mi casa, pero ese día perdí la cita.

A partir de ahí, yo ya no quería llegar a mi casa.

Cuando de verdad tuve amigos, prefería estar toda la tarde fuera de mi casa o que ellos vinieran a mi casa, me sentía alegre, sentía que al menos para alguien existía, que alguien me necesitaba al menos para alimentarse, suena gracioso, pero siempre he creído que la comida debe ser feliz a alguien (aunque haya existido un tiempo en que la negué, porqué mi cuerpo deseaba ser feliz por otros medio), siempre les ofrecí algo, no importaba que yo comiera poco, no me importaba, me gustaba hacerlos sonreír. 

Al menos así no me sentía tan sola. 
Al menos así existía. 
Ahora podría preocuparme por alguien, ya no me estresaba por saber como era el mundo de verdad, con ellos descubrí tantas cosas, fuera malas, pésimas o buenas.

Lloré mucho. 

En ese tiempo descubrí a Austin TV, una ocasión lo pasaron en MTV. Me gustó pero no lo volví a ver.
No lo volví a buscar. Simplemente lo olvidé.

Hace día lo recordé, lo busqué y lo primero que salió fue "Despierta Wendy", lo escuché. Me encantó.
Después mi hermano me consiguió un mp3 de Ellos. Su discografía. Todo. El álbum "El caballero albedrío" Me hizo llorar. No importó que estuviera comiendo, mi sopa de enferma se llenó de lágrimas y eran devorados por mi boca.

Esta vez esa pastilla amarilla no dio asco consumirla.


Enfermedades por enfermar.

Me puesto ha pesar y me he dado cuenta de algo.

Cuando era pequeña era muy salvaje, golpeaba a los niños y me golpeaban a mi, no lloraba. Un día mi madre me dijo que las mujeres éramos más débiles que ellos y que sus golpes era más fuerte. "Fuerte"esa es la palabra que distingue todo. Concluyó que ellos no se enfermaban tan fácilmente como las niñas. Yo soy una niña. A partir de ahí deje de golpear tan fuerte. Deje de ser "fuerte" para ser una niña como mamá lo mencionaba.

En ocasiones cuando me enfermaba, mi padre y madre me acompañaban. Uno descansaba mientras el otro estaba en vela. No lloraba por estar enferma, pero si me molestaba la manera en que me sobreprotegian en ese momento. Cuando crecí, dejaron de sobreprotegerme menos, está vez disfrutaba de estar enferma. Podía salir a la calle y jugar como si fuera un fin de semana o una vacaciones, la condición era que entrará a la casa antes del "sereno" y tomará la medicina.

Conforme avance de edad, lo reproches sobre la salud se hicieron más fuerte. Una vez que me enfermé fue qué mi madre y padre dijeron: "Porqué te enfermas, mira haces que nos desvelemos y tan cansado que estamos, y ya hemos gastado mucho, te dije que no salieras a la calle porque mira lo que pasa". Esta vez esa palabras las tome con más seriedad.

En muchas ocasiones me enfermé de muchas cosas, la gente podría darse cuenta en cualquier momento, pero yo decidía ser fuerte y no tomar ningún medicamento. No importaba si pasaban días o semanas con la misma enfermedad, pero seguía adelante. Hubo ciertas enfermedades que me vencieron y tuve que decirles a ellos.

Me sorprendía de lo fuerte que era mi cuerpo. Enfermedades que se podían tornar como mortales, yo llegaba a ese punto de que se convirtieran en todo menos eso.

Así pase muchas enfermedades.

Ahora que estoy aquí, me enfermó muy seguido. No sé si porque los tiempos cambian las enfermedades también. Pero cada vez son peores. Cada dos meses, por lo general cerca de mi período me enfermo. Con tal solo dos días de enfermedad tengo que ir al médico porque lo dolores o el malestar se vuelve insoportable. Y eso que mi casete de recuerdos, analice porque antes podía soportarlo.

Podía vomitar y defecar sangre. Podría tener mucosidad color café y amarillo. Pero siempre pude sobrellevar el dolor. Pero había algo que en estos momento no tengo. Siempre había alguien allí.

A pesar de que no decía nada sobre la enfermedad sabría que mis padres siempre estarían allí, en la ciudad que dije nunca amar y termine amadola más que a mi misma, sabía que mis amigos siempre estarían ahí, siempre y cuando no fuera muy tarde y mis padres llegarán a tiempo. Ahora mi hermano trata de atravesar una ciudad donde el tránsito es de lo peor. Mi hermano dice que soy drámatica. Por eso trató de soportar todo el dolor. Aunque es díficil. Dice que sea valiente.

Cuando él no está todo se vuelve blanco, todo se vuelve frío, todo se vuelve doloroso. Cuando él está acompañandome todo se vuelve tranquilo y ligero. 

Por eso he encontrado la razón de mi enfermedad y la razón de mi dolor.

Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo