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lunes, 29 de julio de 2013

Ocasiones

A ciclos se acerca aquél soberbio pájarillo oscuro. Un pasado, un recuerdo y muchos vaivenes que retumban en los electrochoques cerebrales. Una virginidad pérdida, aquel momento en que tu inocencia se colapsó. Sólo que yo no sé escribir.


He escrito todo lo que tenía a mi alcancé. He plasmado cada kilometro de historias que se creaban en mi mente pero ahora yo ya no tengo nada que escribir, pero si mucho que decir, pero no sé que decir.

domingo, 14 de julio de 2013

Howl

Mientras le daba forma a mi cuerpo no podía evitar ver a lo lejos esa vista.



Pero el castillo se quedó rondando por las colinas y se supo que no pertenecía a la
bruja, sino al mago Howl. El mago Howl tampoco era un santo. Aunque al parecer
no quería abandonar las colinas, se rumoreaba que le divertía atrapar a jovencitas y
quitarles el alma. Otros aseguraban que se comía sus corazones.

Me acordé de él mientras corría. Desde la vista del gimnasio podía ver esa escena y otra y otra vez, la imagen de un castillo vagando por la colina se me venia a mi mente.

A lo lejos podía ver una antena que titilaba, cada dos segundos encendían y apagaban los focos, parecía que decía -aquí estoy por si me ven-.

Pude ver  como a lo lejos se formaba una nube, lenta y sigilisamente se levantaba. 

Cada vez más su volumen se iba haciendo más y más grande. Se elevaba, cubriendo a la antena está se empeñaba por no ser cubierta. Su luces traspasaban aquella nube pálida.

De repente vinieron, más nubes. Tan densas eran que la antena a lo lejos ya no pudo notarse, pude ver su agonico esfuerzo por que se notará. Para esto decidí irme. 

Ya no tenía nada más que hacer. Había corrido lo suficiente.

viernes, 12 de julio de 2013

Atroz

Al subir, me miró, sentí como sus dedos acariciaron los míos mientras dejaba la moneda sobre su manos. Puede que yo me estoy imaginando cosas.

Afortunadamente hay lugar donde sentarse.

Los audífonos retumban en mis oídos, la canción famosas por temporadas suenan, y la voz agradable del locutor es muy dulce. Creo que va a llover, es un día caluroso pero nublado, me gustaría que granizará, tiene tiempo que no veo granizar o jugar con las esferitas de hielo que caen como balas.

De un momento a otro todo se vacía. Absolutamente todo. Sólo quedamos él y yo.

- Va hasta Cuitláhuac ¿verdad?- pregunté.
-Sí- y me miró con esa morbosidad que odio de los hombres.

Donde estaba sentada podía ver mi rostro, y mis labios y uñas rojas. Mi cabello suelto, y mis ojos con el delineador oscuro arriba de la pestaña.

Me dije- una viva imagen de una puta-.

Siguió avanzando, no quise darle prioridad a mi paranoia. Aunque esa alarma no dejaba de retumbar diciendo- Bajate aquí, bajate aquí.

Sólo estaba a unos metro mi destino. El camión se detuvo. Me asusté. Sólo miraba por el retrovisor.

Decidí bajar.

-Bajan por favor- dije, con una calma, como si no tuviese angustia en mi mente.

El sólo miró por el retrovisor, dio una risa maliciosa, y tardó en activar el botón que con una fuerza mecánica abre la puerta de bajada.

Me asusté, y caminé sin voltear.

Afortunadamente había tráfico.

Donde quedo esa fuerza que tengo cuando escuchó agonías atroces.

Pero... mi imagen dice mucho.


martes, 9 de julio de 2013

Interrogantes

No soy nada compleja.

Pero si ingenua.

¿Por qué lo hiciste sentir como un premio? (Puede que me encanta dramatizar). No me felicite.

Aún así quise averiguar más.

Porque es un narcisismo lo que siempre me ha rodeado.

Al menos estás ahí, lo estás. Me alegra.

¿Estás bien? ¿En serio lo estás?

Muchos contextos sociales puede afectar a la alteración de cambios de ciertos aspectos de tu persona. ¡Ja! Digamenlo a mí.

Mi ser simple debe ser tan aburrido. Pero eso no debe importar a nadie, ni a lo que pretende leer cada una de estás entradas por lo han descubierto desde la primera vez que leyeron algo aquí.

Y la verdad es que no escribo para divertir, tampoco es algo interesante, sólo lo hago. ¿Y ustedes que pretenden al leer cada una de ellas? (Lo siento, fui un poco agresiva).

Aunque no se porque me siento pasiva e intranquila a la vez.

Una simple sombra.




lunes, 8 de julio de 2013

Me terminé las galletas por hambre

Y lo pensé, y lo volvía pensar mientras las miradas masculinas me acosaban.

Tomé el celular y mandé uno que otro mensaje y realicé una llamada. Mientras tanto un hombre me observaba y me seguía. Pensé- "nunca debí haber salido sola"-. Aún seguí caminando por lo callejones, afortunadamente los conocía bien. Tenía hambre no había desayunado de que pudiera saciar mi vacío.

Caminé, y entré a esas tiendas de ropa bonita femenina. Está vez era tallas más chicas, ninguna me quedaba. Salí, ya ninguna era de mi gusto.

Pasé por la calles de aquella escuela del porfiriato. Entré al mercado de artesanías. Y aquella blusa captó mi atención. Con mi anterior cuerpo se me vería hermoso, pero toda estúpida agonía provocó alteraciones en todo mi físico. No importa, sólo lo compré y lo regalaré.

Y seguí caminando, aquél vacío del estómago carcomía, consideré entrar a aquél lugar tan famoso para comer. Pero me pasé de largo. Caminé y caminé, tenía que llegar a ese lugar, si tenía que ver ese lugar una vez más.


Si, terminé en ese lugar, con el pelo maltratado y cansada de tanto caminar. Pero sentí como la brisa me refrescaba, el día nublado compaginaba con mi sentido del humor y pude ver aquellos peces una vez más. Pero mi estómago no aguantaba más. Tenía que irme.

Y todo cambió cuando recibí un mensaje, mi ruta cambio, y mi sentido del humor, así como aquella sensación también.

No sé si después de esto mi actitud alteró muchas cosas que no estaban destinadas a hacer. Quería hacer tantas cosas pero no sabía si era correcto. ¿Fue correcto?

Me terminé las galletas por hambre.

Una pequeña historia

Se suele decir que cuando estás sola tiendes a deprimirte, uno que otro pronuncia que con esto llamas a malos espiritus. Pero, que puedo decir yo al respecto si en cualquier lugar veo fantasmas aterradores, es decir ya no son de manera física como antes ahora sólo se encuentran en mi mente torturandome.

Recordé que cuando era peque regresando de la escuela vi lo que la gente suele llamar ángel, sinceramente no se que era, era blanco y me sentí tranquila, descendía con calma a un campo de cañal, según mi vista este tenía una posición de rezo. Emocionada me dirigí rápidamente con mi madre antes de que desapareciera, lo describí; ella contestó- "Estás loca"-.

La camioneta seguía avanzando y la visión del aquél "ángel" se quedaba atrás.

Mas tardé le pregunté a mi abuela acerca de cuál era el significado de ver un "ángel", ella contestó- "No puedes verlos al menos que ya te vayas a morir"-. Me asusté. A partir de eso, todas las noches y los días esperaba mi muerte con temor. Ahora ya no se sí esperarla por aquél sucedido. Dicen que la muerte llega cuando menos te lo esperas, o podemos llegar a la conclusión de que yo jamás vi nada y fue producto de mi imaginación, por lo cuál mi madre tenía razón.

Recuerdos de finales de verano 3 de julio de 2013

lunes, 1 de julio de 2013

¿Por qué no fue?

Y ya no soportaba ver como todo mundo idolatraba mi cabello, ya no quería seguir siendo más puta. Ya no quería nada.

Y en eso me convertí en una vasija. Sólo estuve como adorno, no hubo palabras. Sólo fui compañía.

Prostituyo mi rostro una y otra vez.

Maquillaje por doquier, si querer las cosas caen como del infierno.

Porque me siento una puta.

Yo se que ni siquiera consideran mi amistad. Porqué ya no se cómo brindarla. Puede que la culpable de mis desgracias soy yo.

Mientras el aire fresco del aire acondicionado me pegaba en mi rostro, miraba el reflejo en mir rostro en la ventana, podía ver aquella pequeñas luces color naranja que titilaban. Me había preocupado y me sentía culpable porque no sabía porque no había asistido.

"Quizás no me quería ver".

No pude evitar llorar, llorar hasta escribir algún borrador en mi celular, hasta que mis ojos no pudieron más y cerraron lentamente.

Aunque no puedo olvidar la ciudad de clima muy cálido.

Es aquél techo, donde por la noches susurraba las palabras que el viento se llevaba, donde podía observar su casas, aquellas casas. Y pueda admirar como la noche era consumida en su esplendor.

A lo lejos se notaban los relámpagos que rugían sin cesar. No podía escucharlos pero olía aquél olor que siempre me ha gustado, el olor a lluvia.

Era aquél techo, donde conversaba con los gatos, donde me reía con ellos y me aconsejaban.

Era aquél techo absorbía mis lágrimas y fue escenario de muchas fotos sin sentido.

Era aquél techo fue testigo de mi locura y tristeza.

Fue aquél techo  que me dijo: "Tú pequeña tienes alma de pirata".

Fue en ese techo el área de mis decisiones.

Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo