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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Desvanecete en un zapateado.

Cinco, cuatro, doble golpe en cuarto tiempo en diagonal giro y vuelta a la izquierda, levantamiento de pantorrilla con talón arriba. 

 Cada vez que escuchó eso me emocionó, siento como mis pies vibran y bailan solos. 

Cada golpe que mi pie pega en aquella tarima es como un terremoto en mi cuerpo, siento como la vibración pasa por mis pantorrillas, rodillas y muslos. 

Aquellas gotas que surgen de mi cuerpo para refrescarlo no paran de cesar. Una tras otra aparecen en mi frente, realizando su largo camino de la astuta gravedad. 

 Olvidaba lo que era sentir esa sensación en que tu corazón no deja de bombea. 
PUM, PUM, PUM... 
Dice, me duele, pero aún sigo. 

Mi torso se dobla, izquierda derecha, mi rostros arriba y abajo, mis ojos no saben que camino seguir. 

Mi boca se seca, no aguanta, me duele la mejilla, pero ahí estoy, pelando las perlas amarillas de mi boca. 

 Giro, giro y giro, doy media vuelta y mis caderas no dejan de tambalearse. 

 Mi cabellos húmedos vuelan por el aire, la inercia de la atmósfera. 

Hay está... 

 Lo siento, siento... 

 Y te vas.... 

Corres por caminos infinitos, tu manera de huir, el que huye por lo general quieren que lo encuentre... pero no sé si quieres que te encuentre. 

Yo quiero buscarte como un tesoro de algún pirata, pero tengo que hallar la isla desierta donde estás enterrada. Tu fácil camuflajeo.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Un secreto sobre pasos.

Se ha vuelto mi secreto...

Grande de edad y gustos sexuales lo encuentro dudoso. La forma en que sus movimientos corporales me extraen hasta el más profundo suspiro oculto. Suspiro una y otra vez de cansacio. Nunca parece cansarse.

El será mi amor plátonico. Siempre platónico. Soy una más de sus bebés, como si fuésemos sus hijos, esa es la intuición que desarrolla un profesor.

Mi rostro era patético cuando acercó su mano a mi rostro mientras miraba a otro lado como si quisiera no ponerse nervioso, pero en el fondo de está escena hay toros que intentaban escapar de los vaqueros que planeaban encerrarlos en un trailer para ser llevados de vuelta a sus ranchos.

Recuerdo mi rostro, como si hubiese salido de mi cuerpo para verme a mi misma. Quizás sus manos no rodearon mi cuerpo como lo pedía el baile, pero esos segundos fueron de lo más emocionante al menos para mí. Odie el instante en que aquellos que se consideraban unos experto en este tipo de baile (que soló era más que adrenalina en el cerebro por la emoción de estar ahí) se pararon a bailar, rompiendo nuestro paso dúo, integrandome al círculo. Quise detenerlo pero mis manos no sujetaron lo suficiente. Ame y odie ese instante.

Consciente de que soló pasó ese momento, pero jamás volverá a pasar. Soló soy Miros.

Luz de luna, no creí que tuviéramos tanto en común, incluso tu nombre falso es el significado del mío. Pero falso como yo. Luz de luna ¿Te divertiste?¿ mi ropa te ayudó? Al final te vi feliz, tu rostro puede ser grandes maravillas si los tratas, pero no vuelvas a falsearme a mí.

Mientras al final de todo esto, mientras el grupo de Género banda tocaba canciones en el que la manera de bailarlo es de lo más extraño, lamentaba no haber dicho algo más en ese momento.


Así fue, soló me fijé en esos momentos. Pero lo odio porque vio escurrir mis gotas saladas, y me odio por permitir que salieran a pasear.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Remember

No se puede evitar la soltura de las palabras de una mente vaga. 
Confundo en lo texto el plural y el singular, siempre agrego una "s" más o quitó alguna letra. 
Los acentos que son adheridos por mis dedos a las palabras y están que no las rechazan. 

Me preguntó cuando mis labios se sellarán y entonces ya no creare un silencio.

Hasta este momento no me recordaba nada. Mi madre me lo recordó, dijo esa palabras. Dijo: GORDA.


Entonces mi mundo se quebranta pero las vendas desgastad y feas siguen sosteniendo aquella pared que no deseo ni ver.


Te acuerdas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

De fantasma a una ópera.

Recuerdo cuando mis padres me regañaban por caerme, cuando hablaba por decir lo que pensaba. Es duro y cruel.

Hoy recordé que aquella grasa se había adherido a mi cadera y vientre. Mi familia, si es que se puede decir eso, se burló, se burló de eso 7 kg que se adhirieron en un año.

Mi madre sugirió dejar de comer, lo dijo, deja de comer. Creí que el sentimiento de culpabilidad que cargaba en la espalda por haber dejado de comer un tiempo me corría aún. Pero está vez no sentí peso en la espalda.

Caminaba de cabeza mientras para mí las personas caminaban en el techo. Me había dicho obesa.

El error es, que ahora no puedo dejar de comer. Se ha vuelto mi religión.


Incluso el poste tiene mejor cuerpo que yo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Tintas blancas.

Cuando uno se quiere sentir estúpido, lo es.
Pero no es que quiera sentirme estúpida, soló que simplemente lo soy. Cuando creo que ya no hay mas sentido seguir desarrollando mi examen, me siento estúpida. Como si en el aula todo fuera un mar de confianza y en mi alrededor un abismo de locura.

Subir mi mano, ponerla contra la luz intentado encontrar los fotones, donde ni siquiera aparecen a saludarme más que miles y miles de microorganismos que se encuentran en el ambiente.

La luna tan clara y bella. Apena y lograba distinguirla entre las hojas de los árboles que se tiñen de rojo sangre a los últimos días de octubre y caen como si no tuvieran otra opción, soló caer.
Pienso, ¿qué debo hacer? De verdad quiero ayudar, pero a veces el frío de mi alrededor me hace olvidar y soló pensar en como debo calentarme y en donde refugiarme. Debería ser fuerte para luchar contra el viento gélido del valle, pero eso es demasiado para mi delgada piel.

Tiene tiempo que no escribo, no escribo con metáforas, ya no escribo nada. Ni siquiera se escribir. Mis palabras ya no tiene sabor, es decir, son insípidas. 
Siempre fui pésima en español, la redacción nunca quiso ser mi amiga, jamás aunque yo lo intentará y me golpeara el cerebro, mis intentos no sirvieron. Siempre fui mala para todo eso. Jamás he sido buena en nada.

Siento como mi barco de papel se hunde en aquél mar de perfeccionismo que me rodea, pero aunque eleve la vela más alto y tire el peso que hay en el barco y se vuelva más ligero, me veo arrollada por una grandísima ola, o quizás un tsunami. Entonces es cuando el fondo de papel se rompe, como cuando me rompo a llorar. 

Me vuelvo papel, frágil  y transparente.

Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo