Siempre he tenido un problema llamado déficit de atención, intentando resaltar que yo existía, que estaba ahí, que no sólo era una máquina de pensar y quedarse callada. También podía hacer reír a la gente, o que quizás realizaba cosas únicas y extraña, así era la forma que podía hacerme destacar, la única forma.
Hoy mi estrategia a evolucionado.
Mi cuerpo se desarrollo, las hormonas humanas se disparan, las masculinas desean.
Cuando ocurrió aquél acontecimiento comencé a odiar a los hombres, empezando por mi padre, de ahí podía gustarme cualquier chico y yo gustarle a ellos; huía, era mejor quererlo de lejos, con mi vista. Incluso con mi primer novio era feliz que sólo me viera y dijera que era su novia, eso era más que suficiente. Después todo mi acontecimiento, vi que los hombres sólo buscaban más, me dejaban o me tomaban como una segunda opción.
Por eso un tiempo sólo me encargué de comprender el pensamiento masculino, aunque me gustase alguno no podía pasar de sólo quererlo en mi imaginación.
Y después vinieron los 3 años más emocionante de mi vida.
Conocí muchos hombres, la mayoría mis amigos, todos ellos tenían una peculiaridad, eran muy amables. A pesar del acoso sexual que les permitía y ellos se permitían, existía un límite entre ambos actores. Pensé- " He dramatizado mucho tiempo por los hombres, y ellos me han demostrado lo contrario"-. Creí que todos serían así. Mi temor por los hombres se fue debilitando. Mis novios fueron de lo más amables. Todos ellos eran tan corteses. Todos ellos eran hombres y yo, sólo dramatizaba.
Después de que me vi presionada a venir a aquí por cuenta propia, consideré que los hombres podían ser como lo que ya había conocido.
Lo primero que escuché fue: "Eres de ahí, dicen que las mujeres de allá son muy calientes".
Me abrumé, yo no lo podía creer, mi pensamiento sobre el ser masculino se estaba cayendo, era yo la que había confiado mucho ¿aquello que había pasado era parte de mi imaginación?
Y así siguió, los hombres infestados de una mentalidad tan abierta y la mía tan cerrada, eran hombres corteses y deseosos, existía sólo cortesía y sexo.
Entonces, mi odio a este lugar, mi vida presionante me hicieron llegar a este límite.
Las personas me suelen aburrir en un tiempo de aproximadamente 2 meses. Sean cualquier género. Los hombres que admiran mi cuerpo vienen a mi, sus insinuaciones, sus palabras, sus rostros todo me ha sido divertido, puedo sentir que para ellos existo. Soy algo más que la mujer que respira y camina. Todos ellos buscan algo más. Lo único que me hago es sólo darle imaginación de su pensamientos.
Cuando una persona me llama la atención me acerco, investigo sobre algunos aspectos de su vida, hasta donde más pueda, si el o ella se interesa en mí, entonces ha comenzado el juego. Puedo llegar hasta tal punto en donde sus insinuaciones tratan de volverse en realidad, entonces me voy, me alejo y desaparezco; porque, ya logré mi objetivo, hacerme notar al menos por una sola persona, lo mejor es que ellos lo notan.
Si eso soy una puta de mi imagen. Los colores rojos les encanta, o si no los colores vivos.
Mi conexión la ido perdiendo, incluso creo que nací sin mi hilo rojo en el meñique, porque todo lo que he ido viendo es mera obsesión.
Por eso no me preocupa, porque ya no hay nadie. Sólo para ellos que les encanta ser un Don Juan.
Ahora no sé... siempre me ha dado miedo el futuro.
Hoy aún más.
En lo muy profundo de mi cabeza puedo escuchar una palabra, esa que la omito. Ese delirio que ha vuelto después de un tiempo que estaba guardado bajo llave, al parecer la he perdido porque ha escapado.
Suicidio...
Sólo una anécdota vana de la memoria de una puta delirante...
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| ¿Si? ¿Lo notas? Esas bifurcaciones que han sido borradas, las cortadas del rostro tapadas ¿Lo notas? |

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