Todo lo que me ha obligado mi falta de atención, aquella que paso de ser nada a un lugar donde realmente podía ser ella. Y lo corrompe con vociferaciones y miradas extrovertidas. Que tan egoísta se ha vuelto mi ser, sólo quería que me miraran, que yo existía. Pero ¿se puede? Pude escuchar cada una de las palabras.
Me sentí, así de vacía, casi como una vasija de barro.
Quería desaparecer, correr bajo la ácida lluvia, perderme, arrancarme los cabellos hasta que no quedara ninguno en mi calva cabeza. No podía soportarlo.
No, ya no. No puede ser nadie más. Nadie más. ¿Qué se supone que haga?
Gritar una rebelión, salvaguardar lo único que me queda, Pandora.
Pero Pandora tiene que irse, y con ella mi secretos.
Pandora se aleja, puedo verla a lo lejos, no se qué me dice pero se que me discute algo. Puedo sentirla muy lejos, no la veo, pero está cada vez más lejos. Puedo ver la paredes de la realidad caerse. Mira parecen simple tapiz, así tan a la ligera caen pedazos, lentamente danzando en el aire.
Ya no puedo soportarlo. Que se supone que soy.
Y la palabra suicidio paso corriendo por alguna parte de mi cabeza.
Un lugar solo para mi y para ti... Mi secreto... tu secreto. Si no puedes guardarlo, no vuelvas, por favor.
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Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.
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