Puedo ver como las testosterona me rodean, me encapsulan, y puedo ver como los provoco.
No dejo de dar vueltas en mi cabeza, una y otra vez, de la demencia que me cargo, la culpa que carcome.
Y estos días pude ver como aquellos mensajes que nos enviamos era puramente de personas que se conocen, que alguna vez tuvieron un pasado y pensaron en compartir una vida, una historia.
Y ahora se que es muy diré soltar al pajarito de su jaula, es muy duro verlo volar muy alto. Es muy duro decirle adiós al pajarito mensajero.
Es duro que lleve escrito en un mensaje que diga: Pasado, Te quiero.
Y mientras veía lo mucho que me costó irte, decidí mirar una ultima vez con ese sentimiento que me provocaba hacerlo. Lo he visto, ella es realmente linda, quizás no lo veas así, pero yo sí. Ella tiene el tiempo, ella estará ahí, tendrá las palabras exactas para preciso momento.
Y yo me ahogo en mocos, me ahogo en el agua de lluvia, em ahogo en las miles de palabrerías que me grita la gente, algunos intentos de atropellamientos de carro, mi gritos dirigiendo a otro más. En todos ellos me ahogo. Y aunque quiera buscar otros brazos más cálidos, no lo encuentro, me siento más fría cerca como un hielo.
Son las despedidas las que no me gustan. Porque se siente como te arrancan un cachito de ti. Aquel hueco, tan profundo que por más que trates de cubrirlo, nunca podrás, porque una y otra vez el agujero lo consume.
Pobre y miserable pueblo de mi mente.
Al fin hermoso pajarito podrás volar, y veme como sigo siendo terrenal.
Un lugar solo para mi y para ti... Mi secreto... tu secreto. Si no puedes guardarlo, no vuelvas, por favor.
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Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

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