Y una vez más había olvidado esa sensación.
Mi serotonina lo revuelca, hace que se sienta oprimido.
Mi garganta se seca, tragar saliva es de lo peor.
Mi cabeza desde hace horas quiere explotar, me asesina por dentro.
Que puedo hacer ¿llorar?, al menos ocurrió un avance. Ya no hay timidez.
Esa palabra retumba en mi cabeza, como mil caballos dando golpeteos y en vez de dar un sonido onomatopéyico, pronuncian esa palabra.
Parezco como de esos niños que pierden su más preciado juguete. Y es demasiado pesado pensar en juguetes.
La repisa está limpia. Pulida y ordenada. Pero yo no pongo trofeos.
Y la piscina lentamente se llena, poco a poco, tiernamente y dolorosamente.
Disculpen, no encuentro el pañuelo.
Y que mañana en aquellas sillas altas, no se asusten si ven las cascadas saladas.
Mirare el tono de mis uñas negras.
![]() |
| Se fueron las nubes que me arrastraban. |
¿Cuál es el color de la felicidad? Una necesidad utópica.
"Sé libre", dije alguna vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario