Está vez fui contra mis principios. No los que me impusieron sino lo que me propuse.
Todo lo que puede crear el estúpido maquillaje.
Me sentí usada, sentí la lujuria.
Cuando me dirigía al punto de encuentro viendo unas películas llegó el tal joven David.
Me di media vuelta, corrió tocó mi hombro. En primer momento no sé escuché nada. En los audífonos sonaba esa canción rara.
Me ofreció una pulsera. Que la viera y que si no me agradaba ninguna, no importaba.
Me preguntó sobre mi carrera, y el me contó sobre la suya. Por un momento me paso por la mente que era un tipo "fresa", su forma de hablar me lo decía. A fin de cuentas me dio la pulsera menos al precio de lo que decía. Me dio su número, hace rato le mandé un msj. Sólo estoy aburrida y él plática mucho.
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| La pulsera que me hace recordar mi papel |
Después de que tenía planes besarme pero se retractó, y eso fue una buena decisión de su parte, igual forma no lo aceptaría.
Tenía otra salida con alguien. Una pesadilla.
Está vez ahora conocí a Paco. Fuimos a ese parque que tanto me gusta y que hoy lo odie.
Platicamos y llovió. Mientras corríamos tomo mi brazo, me jaló y me besó. Podría decirse que fue mi sueño, algún beso bajo la lluvia, pero este no era es que yo esperaba, no me sentí cómoda, era tan brusco, tan apresurado, tan violento, y el factor tan importante es que no se quién es en realidad.
Le dije que se detuviera y que no lo volviera a intentar, mi cuerpo se enfriaba, comencé a tener frío, él me abrazo, pero yo aún tenía más frío. Ya no quería estar cerca de él. Y mi sueño de besar bajo la lluvia se convirtió en una pesadilla. El siguió abrazandome, tocando mi cintura, mi espalda, besando mi cabello, mi cuello y mi mejilla, y yo sólo lo evadía, me daba asco. Y se detuvo hasta que lo miré y le mencione que no me conocía y que no soy lo que el cree, y se detuvo. Según el hirió mis sentimientos, y hasta donde yo sé hizo un drama porque fue rechazado, porque a alguien como él no se le puede rechazar, odio ese tipo de personas.
Y entonces me di cuenta que me quedé mal acostumbrada, que nada podrá ser como aquél entonces. Y lo extrañe. Donde todo era delicado y lento. Me sentí traicionada a mi misma, me sentí una puta. Sentí que lo traicionaba a aquél, aunque ya no quiera ser nada más que un alma con deseo de hacer lo que quiere. Eso está bien. Supongo que pagaré esto algún día.
Y mañana seguiré con este papel que acabo de tomar. Seguir siendo maldita una puta, que sin querer acepté.
Afortunadamente agradecí que lloviera, eso lavo mi boca; porque me moría de asco.

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