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martes, 11 de junio de 2013

Llenemos la gran piscina

Las lágrimas se fueron por el caño.
El suicidio no es una opción. Está toma de decisiones que propicio mi supuesto suicidio.

Sólo vale ahogarme en el mar de arena, en donde ella me consuma. Y cobardemente trate de huir.
O quizás intentar consultar a mi amiga, la filosa, mientras pretende acariciarme y cobardemente mi mano tiembla al verla. No creo poder consumir el chocolate que me acompaña debido a que se me retuerce el cerebro, e imagino la zancadas de mi garganta.

Puedo ver el aula desde aquella esquina. Ella sólo observa. No se pude hacer más. Incomodidad.

- Ayudame, necesito hablar
- No eres mala, recuerdalo. Me tengo que ir.

Sólo así, esa palabras me dijo. Sólo me lo recuerda, pero ya no sé si lo dice por inercia. Apenas y lo conozco. Me atrae.

Que puedo hacer, mirar con cansancio a las demás personas, y mi gran disfraz de día a día.
1.- Sonríe.
2.- Di que si y no.
3.- Cosas graciosas. 
4.- Prentende dormir
5.- Mira por la ventana para recordar quien eres.
6.- Quitate el estúpido disfraz y deja que la regadera llore.

Así, sin más veo a la página de aquel libro.


"Salí por la calle pensando en todo. Pero estaba recordando una cosa que me ponía muy triste. Totoca tenía un pájaro muy lindo, tan manso que subía a su dedo cuando le cambiaba el alpiste. Podía hasta dejar la puerta abierta que no se escapaba. Un día Totoca se olvidó de él y lo dejó al sol. Y el sol caliente lo mató. Me acordaba de Totoca con él en la mano y llorando, llorando con el pajarito muerto apoyado en el rostro. Y decía:

Nunca más, nunca más voy a tener preso a un pajarito.

Yo estaba con él y le dije:

Totoca, yo tampoco voy a tener a ninguno preso.

Llegué a casa y fui derecho a ver a Minguito.

Xururuca, vine a hacer una cosa.
¿Qué es?
¿Vamos a esperar un poco?
Vamos.

Me senté y recosté mi cabeza en su tronquito.

¿Qué es lo que vamos a esperar, Zezé?
Que pase una nube bien linda por el cielo.
¿Para qué?
Voy a soltar a mi pajarito. Sí, voy a soltarlo; ya no lo preciso más...

Nos quedamos mirando el cielo.

¿Es ésa, Minguito?

La nube venía caminando muy despacio, bien grande, como si fuese una hoja blanca toda recortada.

Es aquélla, Minguito.

Me levanté, emocionado, y abrí mi camisa. Sentí que él iba saliendo de mi pecho flaco.

Vuela, vuela, pajarito mío. Bien alto. Súbete hasta pararte en el dedo de Dios. Dios te va a llevar hasta otro niño y vas a cantarle lindo, como siempre cantaste para mí. ¡Adiós, mi pajarito lindo!
Mira, Zezé. Se posó en el dedo de la nube.
Ya lo vi.

Recosté mi cabeza en el corazón de Minguito y me quedé mirando la nube, que seguía su camino.

Nunca fui malo con él...

Di vuelta mi cara contra su rama.

Xururuca.
¿Qué pasa?
¿Es feo si me pongo a llorar?
Nunca es feo llorar, bobo. ¿Por qué?
No sé, todavía no me acostumbré. Parece como si aquí dentro mi jaula hubiese quedado vacía..." - Mi planta de naranja-lima.



Así que me dejo, vacía, mojandome. Y que mi tonos de los ojos muestran mi vaciedad. Y que mi sonrisa finge ser feliz. Y que cada unos de estos lectores se ríen mis palabras, pero eso no me importa. 

Sólo escribo unos estúpidos borradores, con un fuerte mar de errores ortográficos. No amo a las letras, sólo las de sangre.
Pero tampoco deseo ser "aquella". 

Yo sólo veo a las hojas correr con libertad con el viento, buf! buf! sopla el viento, mientras las hojas caen dando una y dos, y media vuelta con una caída estúpenda. Las nubes rugen ¡TRRRRRRRRFF! y explotan de luz. 

Los coches no se detiene a admirarla, si no que le temen y todos huyen al mismo tiempo. A mi no me gusta, pero no puedo dejar de verla.

Entonces si yo no soy mala, ¿quién propicio está deficiencia acerca de la toma de decisión?

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Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo