Recuerdo cuando mis padres me regañaban por caerme, cuando hablaba por decir lo que pensaba. Es duro y cruel.
Hoy recordé que aquella grasa se había adherido a mi cadera y vientre. Mi familia, si es que se puede decir eso, se burló, se burló de eso 7 kg que se adhirieron en un año.
Mi madre sugirió dejar de comer, lo dijo, deja de comer. Creí que el sentimiento de culpabilidad que cargaba en la espalda por haber dejado de comer un tiempo me corría aún. Pero está vez no sentí peso en la espalda.
Caminaba de cabeza mientras para mí las personas caminaban en el techo. Me había dicho obesa.
El error es, que ahora no puedo dejar de comer. Se ha vuelto mi religión.
Incluso el poste tiene mejor cuerpo que yo.
Un lugar solo para mi y para ti... Mi secreto... tu secreto. Si no puedes guardarlo, no vuelvas, por favor.
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Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.
Esa soy yo
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