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viernes, 5 de abril de 2013

Un cachorro volviendo a respirar la libertad

Siempre que estoy aquí, en está casa grande, puedo sentir como mi cuerpo puede relajarse. Es decir, no puedo parar de pensar, ese es mi concepto de relajación, yo no puedo dormir sólo por relajarme. Sólo pienso, entonces mi subconsciente sale de su caja de Pandora.
Conversamos, como cualquier persona cuando se encuentra en la calle y tiene tiempo que no se ven.

Así es todo esto.

Me he preguntado: ¿por qué nunca me llevo bien con mi familia?.

Siempre he querido conversar bien con ellos, pero cuando me acercó se siente  la tensión de: Ahora, ¿cuál es el tema de conversación?

En su mayoría ese a sido mi problema, aunque no lo parezca; no se conversar. A veces hasta cierto punto me molesta, pero a veces el silencio es mucho mejor que una tonta plática.

Pero no me gusta ver a las personas aburrirse por mí culpa.

Mi vida se ha regido de culpa.

A veces me preguntó si todo mi drama es una fastidiosa imitación.

Cuando ocupo un lugar en la mesa con todos ellos me siento cohibida, no se de que hablar y lo peor como comer. En la mayor parte de mi vida, he comido sola. Creo que por eso prefieren estar con mis hermanos que conmigo.

La tarde en que toma un color negro y realiza trazos, imitando a la realidad en una hoja de papel, plasmandola con un poco de delirio. Esos son mis bocetos. O más bien rayones.

El punto en que te preguntas: ¿En serio Dios creo la realidad?

Una explicación: El cerebro y sus compuesto químico crearon la realidad.

Los locos tienen su realidad, los normales tienes otra realidad, yo he bebido del pozo embrujado.

Sólo miro a la caja boba, interesante sus amplias conversaciones de 300 palabras cuando se pueden ocupar 1200, pero a fin de cuentas conversación. Con ella puedo discutir, por eso mi abuela discute con la tele.
"A veces la locura llena los vacíos"

El momento en que la escolaridad ya no tiene sabor, no tiene sentido. El momento es que la estúpida tarea es de lo más importante, y no planeas hacerla, pero ese Super Ego me oprime, me forza.

Apestó a vitamina, explotó en mi rostro, mi cara no deja de apestar y mi cuerpo también, ¿cuánto tiempo de baño necesito?

Los mosquitos aplican su ataque final, se pegan en mi piel enterrado su único colmillo, chupan mi sangre, y se arriesga a morir en un ataque defensa con mis propias manos. Hermosa satisfacción de asesinato, culpabilidad nula.

El susto de ver como la puerta del cuarto de tu abuela se abre sola, quizás el viento, quizás una fuerza extraña sobrenatural, quizás un delirio.

La despedida de tu hermano que verás al otro día, un viaje de regreso a Holocausto.

Y un intento por volar, los humanos vuelan artificialmente. Un intento por volar.

Logro desequilibrado, intento fallido.

Otro plan, nuevas metas: ser una persona, ser Miros, no miros.

Un cachorro volviendo a respirar la libertad... algo chistoso: yo le retiré la cadena, pero nadie me la quita a mí.

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Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo