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miércoles, 10 de abril de 2013

El metro (Sistema de Transporte Colectivo)

Rodrigo se levantó por las mañana, se baño, desayunó, se limpio los dientes, y salió de su pequeña madriguera; así llamaba su departamento.
    Se dirigía a su trabajo, los grados centigrados en que se encontraba él ambiente, hacía que cualquier personas al caminar se encongiera, como si tratará de mantener el calor encerrado en su estómago. El era una de las tantas víctimas.

Todas las personas parecía "hombres de negro", llevaban sus garbardinas oscuras, bufandas negras que le cubrían el cuello hasta la naríz y uno que otro un sombrero o gorro; ni hablar de sus guantes de piel, otros de lana y otros de poliester.

Caminó en el frío, y llego a la entrada del Metro, bajo las escaleras que llevaban hacía donde se podía abordar el vagón, tomó unos de sus boletos, pasó el torniquete, se dirigió hacía el lugar donde había menor gente. El metro se acercó, se detuvo, el abordó uno de los vagones. El metro inició su marcha.

Él se acomodó cerca de la puerta, como siempre los lugares para sentarse todos iban llenos, con una mano se tomó de unos de lo tubo, con eso de que el metro da "frenones" sorpresas, y alzó su cabeza. Comenzó a observar la gente que lo rodeaban inicio primero de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha; algo llamó su atención, era una chica que estaba al lado de él. Ella leía "Don Quijote de la Mancha", pero había algo en su rostro, en su cuerpo. La chica volteó como si sintiera que alguien la miraba, fue entonces que sus miradas se cruzaron por un momento. Posteriormente cada uno giró su cabeza, Rodrigo lo hizo porque quería que ella no se sintierta acosada, pero no podía dejar de sentir nerviosismo ni dejar de mostrar una sonrisa. Pasaron 1, 2, 3 estaciones. Rodrigo tenía que bajar ahí, ya que transbordaba a otra línea del metro. Al cruzar la puerta del vagón, logró distinguir que la chica también bajó del vagón. 

Caminó no tan rápido pero tampoco tan lento, la chica caminaba a su misma velocidad aunque separados por un gran contigente de personas. Parecía una estampida. Pronto mientras él trataba de cruzar aquél mar de gente para no sentirse tan presionados por ellos, descubrió que la chica estaba a su lado. Caminó un poco lento para verificar si en realidad la chica lo estaba siguiendo. Tenía razón. Caminaron juntos. Uno al lado de otro, sin hablarse, sin conocerse como se llamaban, sin saber su edad, sin saber porque iban en esa línea. Pero llegó un momento es que se separaron, ella se fue hacía un camino y el por otro. Ambos tomaron esos caminos porque cada uno lo llevaba a tomar el vagón correpondiente que los acercara a su destino. 

Rodrigo bajó, y volvió acomodarse en un lugar donde no hubiese mucha gente, y entonces comenzó a buscar a la chica que se encontraba en el andén de enfrente. Nuevamente sus miradas se encontraron, ella también lo buscaba con la mirada, bajaron su vista y comenzaron a reírse, creo que de alegría; el metro que se dirigía hacía un destino contrario al suyo llegó. Pensó que la chica ya había abordado el vagón al abrir sus puertas, el metro inició sus curso. Grata sorpresa ver que en aquel lugar aún seguía la chica, esta vez mirandoló. Su metro llegó, abrió la puerta, dudó en abordarlo, pero subió. Soló pudo observar como la chica lo buscaba con desesperación. El metro avanzó. 

Rodrigo supó que ya no la volvería a ver.

En vagón, un señor ya de edad avanzada comenzó a cantar, su fuerza tenía que resistirle para su canto, para sostenerse de pie y de los tubos, cantar de pie en el metro es una acrobacia dificíl, y más es que las personas te escuchen y te brinde un $1. A Rodrigo le causó tristeza ver como está persona, ya cansada se esforzaba, sus ropas se veían maltradas, y las personas hacía como si no estuviera ahí. Rodrigo se levantó, lo invitó a que se sentará y este se negó, el joven le dio dinero, más de lo que había juntado en ese vagón. Rodrigo se dio la media vuelta y pequeñas gotas de lágrimas surgieron de sus ojos, le causaba impotencia no ver sonreír a esta persona, había enojo, repudio, asco hacía las personas que crearon argumentos, teorías que te llevan (según) a tener una vida mejor, pero en realidad lo que causan es más tristeza y necesidad. Pasarón otras 3 estaciones. Bajó del vagón, y observo que junto a él también el anciano, y este aunque no podía correr, caminó lo más rapido posible al vagón siguiente para abordarlo y hacer la misma rutina que vio Rodrigo. 

Rodrigo se lamentaba en su mente, como es que no tenía un trabajo que le brindará mas ingresos económicos, en donde una parte de su dinero lo ocuparía para darselos a aquellas personas que luchan por conseguir un poco de ello. Pero a su mente llegó Karl Marx y sus clases sociales. Se lamento no tener tiempo para entenderlo. Se sintió ignorante. Y entonces comprendió que mientras el tiempo exista en esta ciudad como un opresor, habrá mas gente ignorante y egoísta. Rodrigo no tuvo más remedio que seguir caminado hacía su lugar de trabajo dejar esos pensamientos callados en su mente. El era uno más de los oprimidos de esta sociedad.


Viernes 2 de diciembre de 2011

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Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo