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sábado, 1 de diciembre de 2012

Zapateando en Mi menor

Solo pegó el auricular a mi oreja, lo aplastó tan fuerte como si quisiera escuchar su voz tan cerca de mí.

Soló escuchó:

Thuuu, Thuu, Thuu.... 

Así hasta que se corta.

Me levantó, el día de en que todo mundo descansa, descansa de impresión?, descansa de opresión?. ¿De qué descansa?

Ven aquí, como mis notas te envuelven, como las notas del zapateando te envuelven, ven.

Tus notas, tu cuerpo, tu zapateado hace exaltarme, pero que más da.

Mi cansancio tan profundo que el mismo cuchillo del poema, que me raja como si fuese un chile verde. 

Me gusta que mis zapatos compongan el mejor Réquiem, la mejor canción para mí. Bailo, bailo, como si sintiera como la música tocará mi cuerpo y lo moviera como titeretero. La música enloquece mi cuerpo, se vuelve loco, tan loco que me difícil de controlar. Vibra, vibra hasta el dolor, vibra hasta llorar, vibra hasta quedarse sin aliento, vibra, vibra, vibra. No puede detenerse de vibrar.

Un sábado, un sábado en que colapsa mi rodilla, un sábado en que el viento gélido penetra en mi cuerpo, se cuela por mi labios, mi pecho hasta mis pies. Me envuelvo como un caramelo, obvio un caramelo de lo más rancio. Me envuelvo, y entonces vago en la fantasía de la mente, lo hago sin cesar, mi cuerpo ya no quiere tener movilidad, pero lo tengo que hacer. Debo hacerlo.

Se acerca diciembre y con esto navidad. No sé cuando puse un árbol de Navidad en todo su esplendor. Aquellos arboles que plantaba en mi sala era para sentirme en ambiente, pero jamás los sentía llegar.

Entonces... Bailo, bailo, bailo, bailo, bailo hasta cansarme, bailo hasta que mi cuerpo me lo impida, bailo hasta que el gato deje de maullar, bailo hasta que me derrita de pensamiento.

El viento enloquece a la gente- "mareas"

http://www.youtube.com/watch?v=WnO8flbsr2I

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Neko

Neko
Me fascinan los gatos. Pueden soportar más que un ser humano. Independientes. Solitarios, en su caso cariñosos.

Esa soy yo