Me devoró algunas letras, siempre he tenido esa gran falla.
Quizás mi mente lo hace porque siempre tiene hambre, lleno mi vacío, pero jamás lo siento así. Aún así me esfuerzo y trató de caminar por la cuerda floja con mi zapatos de danza.
Caminó y caminó, siento como si esos clavos de los zapatos se atoran en la cuerda, a veces detienen mi marcha aferradose a ella pero, evitan que yo caiga.
No le veo final al fondo que está debajo de mi, es como si la oscuridad se tragará con una facilidad la luz del sol, o del foco ecológico de mi cuarto.
El miedo moldea mi cuerpo, lo moldea a su deseo, lo moldea a su gusto, pero no dejo de caminar, camino. Aunque el miedo me abrace, yo camino.
Hasta ahora no he encontrado el punto final de está cuerda. Parece como si diera vueltas en un lugar de nada. En un wonderland.
Pero al menos algo me motiva, estos zapatos no me cansan por eso no dejo de caminar.
No importa, no importa que mi deseo no se puedan cumplir.
Mi mente es lo que importa, la forma que la conducen y la manipulan, en que la moldean como si fueran una pieza de barro. Pero no importa, porque eso soló tengo que hacerlo yo.
Ya no me confundas y dime que quieres de mí.

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