Pero ella no pensará si es real o si es verdaderamente pura mitomanía.
Ahí quedó atrapada la credibilidad. Ahí quedó encerrada la razón.
A veces ya no sé no que más imaginar.
La que cree que sólo deja llevarse por mera fantasía. La que no puede evitar tener faltas de ortografía.
Pero y si no fuera la ortografía, ¿qué podría ser? ¿La suciedad de mis dedos?
¿La mugre que está impregnado en el teclado?
Yo ya no encuentro la batalla, porque se acabo la guerra.
Mi premonición si hizo cierta. Ya no más compromiso.
Quiero romper el hilo rojo porque no quiero seguirlo, no sé donde se esconde el destino.
Una memorización intacta. Una profana sorpresa del mensaje a resguardar.
Una imitación, una actuación de un medio social.
Un vómito de verdades. Y una imaginación inofensiva que vuela con libertad dentro de caja de cartón.
| Rompete un brazo, deja en paz a las piernas. |
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