Ausencia no logra distinguirse en los paladares, ya no tiene ni siquiera sabor.
¿Está mal todo esto?
¿Que estoy haciendo?
Ya no hay mundos en donde robar plumas para construir mis alas.
Dónde quedaron las sonrisas. Parecen que juegan a las escondidas.
Debo ser la reina de mi silencio y no la esclava de mis palabras. Gracias por tu mensaje en el metro Shakespeare.
Me trauma y me causa un asqueroso horror.

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